¿Realmente el porfiriato progresó a México?
En el porfiriato a lo largo de más de
30 años le trajo al país una modernidad, desarrollo, orden y progreso, en donde
este periodo extendió las vías ferroviarias, se arregló la deuda pública, se
estableció una ley que facilitaba la inversión privada, se tuvo interés por
embellecer las ciudades principales, construir edificios públicos como en el
caso de los palacios, monumentos y se higienizaba a las ciudades. Todo esto fue
gracias a la habilidad que tenía el general para negociar, adquirir concesos y
de establecer pactos todo, esto sirvió para tener una estabilidad política.
Tras terminar su primer mandato quien
sería de un periodo de tres años y ocho meses, decisión para así no interferir
al cuatrienio, mandato en el cual se caracterizó por comenzar con la política
centralizadora y conciliadora para así resolver los problemas con las rebeliones,
se incorporó al aparato público a quienes había combatido el General Díaz a los
Juaristas, Lerdistas e Iglesistas para así poder consolidar el gobierno, pero que
a pesar de esto el primer mandato de Díaz era débil a comparación de años
posteriores, ya que en el gabinete tuvo muchos cambios y que terminaría en 1880
y que le sucedería al poder su compadre Manuel González quien continuó con lo
realizado por Díaz.
La red ferroviaria en el porfiriato
fue muy importante, ya que, le daba desarrollo al transporte y se había vuelto
como símbolo de modernidad, con la primera reelección de Don Porfirio la red
ferroviaria aumentó y para el año de 1884 se habían construido 5 731 km de vías
y para 1910 la cantidad de 8 000 km. La extensión del ferrocarril ayudó para
tener una mayor inversión extranjera, creciendo así la minería y la economía en
donde hubo una expansión de exportaciones en el cual se aumentó de 3.9% entre
los años de 1878 a 1895 y teniendo un crecimiento anual de 6.9% entre los años
de 1895 a 1910.
Para el régimen del General Díaz la
paz era de suma importancia para la construcción del país y del desarrollo
económico, el lema del porfiriato “Orden y Progreso”, se justificó como un
medio necesario para avanzar al país. extendiéndose las comunicaciones
telegráficas que facilitó a la comunicación dándole al país comunicarse
rápidamente pero también en el caso de las tropas en donde se les facilitó
tener un mayor despliegue para enfrentarse en cualquier problema ya fuera local
o federal.
El Porfiriato le permitió a México
progresar de una manera extraordinaria en donde pasó de ser un México en donde
su economía era inestable y que había padecido durante tantos años guerras y
con ayuda de lema el orden y el progreso ayudó a modernizar a México y ponernos
como un país que en verdad estaba creciendo, dándonos así tecnologías o avances
que ningún otro presidente podría haberlo hecho mejor ya que gracias a la
habilidad política que tenía el general don Porfirio Díaz y personalmente el
país bajo su régimen sí, progresó a
México.
1.Garner, Paul. Porfirio Díaz: entre el mito y la historia. México, D.F.: Ediciones Culturales Paídós S.A. de. C.V, 2001.
2. Holguín Balderrama, Juan Carlos. Festejar y
construir: Fiestas cívicas e inauguración de obra pública en Álamos durante el
porfiriato, 1892-1910. Hermosillo, Sonora, México.: Editorial Garabatos
S.A. de C.V, 2018.
3. Salmerón Castro, Alicia. «El porfiriato: una dictadura
progresista (1888 -.» En Gran Historia de México Ilustrada, 101-103.
México, D.F.: Planeta De Agostini, Conaculta y INAH, 2002.
4. José Valenzuela,
Georgette. «Ascenso y consolidación de Porfirio Díaz: 1877-1888.» En Gran
Historia de México Ilustrada, de Javier Garciadiego, 83-84. México, D.F.:
Planeta De Agostini, CONACULTA y INAH, 2002.
¿Qué fue
el porfiriato?
Fue un periodo en la historia de
México en el cual el General Don Porfirio Díaz fue presidente de la república
por más de 30 años, mandato que abarcó los años de 1877 a 1880 y de 1884 a 1911
y tras este periodo, el historiador Javier Garciadiego aclara que el periodo en
el cual estuvo Porfirio Díaz se debe dividir en varias etapas donde señala a 3
etapas, Garciadiego dice esto ya que este periodo es bastante largo y se tiene
que acotar en etapas más cortas para mayor entendimiento. La primera de estas
etapas, se llamaría consolidación en el cual comprendería desde que Don
Porfirio llegó al poder como presidente constitucional en 1877 hasta a finales
de la década de 1880 y principios de la década de 1890 y la segunda etapa sería
hasta principios del siglo pasado y esta etapa se caracterizó por tener México
una gran estabilidad política y por un importante crecimiento económico, esta
época es el auge del régimen de Don Porfirio.
Este auge del porfiriato llegó a su
fin con la llegada de la tercera etapa en la cual se caracterizó por no tener
un crecimiento en las instituciones políticas, el aparato político excluyente
para nuevas generaciones y el sector económico padecía de graves
contradicciones y distorsiones internas. La decadencia del porfiriato estuvo
rodeada por crisis política, económica y crisis social, donde la crisis
política se ha dicho que se debió al envejecimiento de Díaz y a su dictadura. La
crisis económica se debió a la crisis económica internacional de 1907 que
provocó a México a que las importaciones se encarecieran, las exportaciones
cayeron provocando que se redujera la producción, la disminución que hubo en el
circulante encareció al crédito en donde los bancos tuvieron que restringir los
préstamos y tras esto el banco presionó a los deudores para que estos
liquidaran, los empresarios tras verse obligados a reducir su producción por la
falta de créditos tuvieron estos que sanear su nómina, reduciendo, congelando
los salarios o despedir a sus trabajadores. Esto también ocurrió con los hacendados
donde se quedaron sin insumos, mercados ni créditos y también redujeron su
producción provocando que cayera la oferta de los empleos y los salarios de los
trabajadores y tras esto los hacendados tuvieron que endurecer las condiciones
de sus trabajadores. La crisis Social fue tanto rural como urbana de corto y de
largo plazo, esta crisis social abarco problemas sociales donde ocurrieron
tanto como usurpaciones de tierras sufridas por las comunidades campesinas como
las huelgas de Cananea y Río Blanco.
Estas crisis, tanto económica, política y social le derivó a Don Porfirio la fractura total de su mandato de más de 30 años y cuyo clímax llegó tras el levantamiento de armas el 20 de noviembre de 1910 convocado por Francisco I. Madero, finalizando este clímax tras la firma de los tratados de Ciudad Juárez el 21 de mayo de 1911, dando así la renuncia del quien promovió el “Orden y Progreso” el 25 de mayo y exiliándose rumbo a Francia el 31 de mayo en el buque el Ypiranga.
Referencias:
1. Garciadiego, Javier y MacGregor,
Josefina. «Crisis y opostores del porfiriato.» En Gran Historia de México
Ilustrada, de javier Garciadiego, 261-264. México, D.F.: Editorial
Planeta, CONACULTA y INAH, 2002.
La
entrevista Díaz-Creelman
Era
a mediados de noviembre de 1907 y mediante una carta de James Creelman mediante
la embajada de México en los Estados Unidos al secretario de hacienda y crédito
Publico José Yves Limantour le hacía una petición para que el presidente Díaz
le concediera una entrevista, Creelman Gozaba de prestigio del gobierno de
Roosevelt tanto que consiguió una carta de presentación del presidente Theodore
Roosevelt.
En
esta entrevista se tratarían temas sobre si Díaz pensaba reelegirse y sobre las
inversiones extranjeras en México, esta entrevista se publicó en la Pearson’s
Magazine bajo el título de presidente Díaz, héroe de las Américas cuya
entrevista en dicha revista ocupó 47 páginas y dicha entrevista tendría una
difusión tanto en la prensa estadounidense como mexicana, ya que en este último
El imparcial en el cual era el periódico más importante en el porfiriato,
tradujo y publicó en sus planas la entrevista que en noviembre le había
realizado el periodista estadounidense al General Díaz, dicha publicación
generó diferentes opiniones respecto a la reelección de Díaz y en la cual
contribuiría a la caída del gobierno de Don Porfirio en 1911.
Don
Porfirio en dicha entrevista aclararía su postura respecto si tenía pensado
reelegirse una vez más para la presidencia de la república, a lo que Díaz “He
esperado pacientemente porque llegue el día en que el pueblo de la República
Mexicana esté preparado para escoger y cambiar sus gobernantes en cada
elección, sin peligro de revoluciones armadas, sin lesionar el crédito nacional
y sin interferir con el progreso del país. Creo que, finalmente, ese día ha
llegado.” Tras este comentario, resultaría el que más polémica generaría en la
opinión pública mexicana y de aquí se generaría el libro de la sucesión
presidencial en 1910, libro en el cual ayudaría a aumentar el sentimiento
revolucionario a lo cual derrocarían al régimen de Don Porfirio Díaz.
También
Díaz aclararía respecto a la represión de su gobierno a lo cual diría “Éramos
duros. Algunas veces, hasta la crueldad. Pero todo esto era necesario para la
vida y el progreso de la nación. Si hubo crueldad, los resultados la han
justificado con creces.” Además, diría “Fue mejor derramar un poco de sangre,
para que mucha sangre se salvara. La que se derramó era sangre mala; la que se
salvó, buena”. “La paz era necesaria, aun cuando fuese una paz forzada, para
que la nación tuviera tiempo de pensar y actuar. La educación y la industria
han llevado adelante la tarea emprendida por el ejército.”
Don Porfirio no se imaginaba que, tras esta entrevista, su gobierno estaría se derrumbando en cuestión de 2 años y que pondría fin a su mandato de 30 años que tanto promulgó por un orden y un progreso.
Referencias:
1. Carmona Dávila, Doralicia. www.memoriapoliticademexico.org. s.f. http://www.memoriapoliticademexico.org/Efemerides/3/03031908.html (último acceso: 10 de mayo de 2021).
2. Díaz, Gerardo. relatosehistorias.mx. 16 de abril de 2019. https://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/conocen-la-famosa-entrevista-que-james-creelman-hizo-porfirio-diaz (último acceso: 8 de mayo de 2021).
3. Creelman, James. «Entrevista Díaz-Creelman (traducción).» En
Entrevista Díaz-Creelman, de Mario Julio del Campo, 17-22. UNAM, Instituto de
Investigaciones Históricas, 2016.
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